Almuerzo en la oficina: las ventajas de la comida recalentada Almuerzo en la oficina: las ventajas de la comida recalentada
La agitada vida laboral en las ciudades genera nuevos hábitos alimentarios y, a la vez, nuevas vivencias culturales. Por ejemplo, comer en la oficina... Almuerzo en la oficina: las ventajas de la comida recalentada

La agitada vida laboral en las ciudades genera nuevos hábitos alimentarios y, a la vez, nuevas vivencias culturales. Por ejemplo, comer en la oficina es cada vez más frecuente porque supone un ahorro de tiempo y dinero, pero también, resulta una opción más saludable para nuestro sistema digestivo.

Para la doctora Isabel Belaustegui, experta en nutrición, lo más recomendable ante esta nueva tendencia es llevar al trabajo comida casera del día anterior, lo cual nos da la posibilidad de probar alimentos con sabores más intensos y de vivir una experiencia gastronómica que no sentimos cuando se sirvieron por primera vez.

Podemos relatar muchas ventajas de esta práctica, pero en términos gastronómicos, es muy evidente que algunas comidas recalentadas, esos platos guardados de días anteriores en la nevera, saben mejor al día siguiente.

Esto se debe a la composición de la estructura de los alimentos mismos, así como por los ingredientes y las reacciones químicas que suceden entre estos durante su cocción, refrigeración y recalentamiento, indica un estudio financiado por la BBC.

Almuerzo en la oficina: las ventajas de la comida recalentada

Aunque esta cualidad no incluye a todo lo que comemos, sí es muy notable en estofados, salsas como la bolognesa y las sopas.

De acuerdo con la investigación, las recetas que mejoran su sabor de un día para otro tienen ciertos factores en común, como la multitud de ingredientes con sus propiedades aromáticas características individuales.

Por ejemplo, la cebolla, el ajo, el pimentón y las hierbas aromáticas añaden mucho sabor a los platillos y durante el proceso de cocción sufren una serie de reacciones químicas dentro de un ambiente muy complejo.  Estos ingredientes aromáticos son los que más reacciones tienen, produciendo compuestos de sabores y aromas que, a su vez, interactúan con las proteínas de las carnes y los almidones de las papas y otras verduras.

El estudio indica que cuando el plato se enfría y refrigera y, luego, se recalienta, algunas de estas reacciones continúan produciéndose y resultan en un mejor y más intenso sabor.

Si bien el hábito del tupper en la oficina nos proporciona este tipo de experiencia, debemos cuidar la salud alimentaria, y para ello garantizar la adecuada refrigeración de nuestros alimentos evitando que se contaminen con otros productos de nuestra nevera y produzcan reacciones químicas.

Almuerzo en la oficina: las ventajas de la comida recalentada

El doctor Patrick Hickey, experto en hongos, recomienda tapar la comida cocinada y mantenerla alejada de productos que liberan etileno, un gas inoloro e incoloro que puede terminar pudriendo la mitad de la despensa, y que se encuentra en las manzanas, los plátanos, los aguacates, las peras, los melocotones o duraznos, las cebollas y los tomates.

Muchos de los alimentos que consumimos a diario como la lechuga, las zanahorias, la sandía y el kiwi reaccionan a este gas, y provocan, por ejemplo, que las papas germinen si se guardan junto a las cebollas, explica Hickey.

Las frutas que se guardan junto a los plátanos también madurarán rápidamente, no obstante esta característica puede ser aprovechada para tener los aguacates a punto en menos tiempo.

Con estos trucos podemos cuidar nuestra economía, al tiempo que degustamos un delicioso almuerzo casero y saludable en la oficina que nos permita seguir trabajando a pleno rendimiento, sin que interfieran la somnolencia o la falta de concentración.

La Redacción

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