Alejandra Zermeño, la elegida de la escultura Alejandra Zermeño, la elegida de la escultura
Desde niña, Alejandra Zermeño (1978) supo que quería ser escultora. Ella afirma que todo aquello que uno le pide al universo, este se lo... Alejandra Zermeño, la elegida de la escultura

Desde niña, Alejandra Zermeño (1978) supo que quería ser escultora. Ella afirma que todo aquello que uno le pide al universo, este se lo cumple, y así le sucedió. Sin embargo, no fue de a gratis: estudió la licenciatura en Artes Visuales en la Academia de San Carlos, se echó también la maestría y trabajó durante años en la industria cinematográfica haciendo efectos especiales y maquillaje para poder costearse sus proyectos personales. Ahora es ya una artista con una sólida trayectoria y una solicitada docente con una amplia fan base.

Alejandra nos dio la oportunidad de visitarla en su taller, y así platicar acerca de su evolución artística, los intereses y preocupaciones en su obra, y sobre su próxima colección, Las custodias del maíz, que será expuesta el próximo año en el Museo mexicano de San Francisco.

Horizontum. Alejandra Zermeño, la elegida de la escultura

Fotografía por Raúl Campos

 

¿Por qué decidiste ser artista?

Desde los 8 años me di cuenta de que podría comunicarme mejor a través de las cosas que hacía con las manos, incluso solía robarme galletas Marías y las mojaba para hacer cosas. A los 17 vi una exposición de escultura en Bellas Artes de Javier Marín y me di cuenta que eso quería hacer, lo decreté y lo mandé al universo. Entré a la academia de San Carlos y en la licenciatura aprendí a hacer amigos y sobre historia del arte porque no tuve una verdadera relación profesional con la escultura. Después de eso me puse a trabajar en talleres independientes y en ellos me di cuenta que en realidad lo que hacía al maestro era la práctica, y por ello me fui a la calle a buscar.

¿Qué encontraste?

Me puse a hacer efectos especiales para cine y televisión. Estuve en la casa productora Anima FX, ellos me dieron chance porque creo que les di lástima: llegué con mi título de artista y no sabía ni hacer un molde. Después me fui a otra que se llamaba Delatex.com y ahí empecé a hacer muchos efectos especiales como escultora. Ésta fue mi verdadera preparación porque en el cine todo es para ayer, se necesita mucha disciplina y trabajas por muchísimas horas seguidas. Esa cuestión del artista bohemio en que hay que chupar y esperar a que te descubran para mi no funciona.

Horizontum. Alejandra Zermeño, la elegida de la escultura

Fotografía por Raúl Campos

 

¿Para qué producciones hiciste cosas?

La última más sonada en la que estuve fue en Apocalypto de Mel Gibson, también para Nacho Libre, y otra que no salió al cine, pero que fue mi verdadera escuela porque me tocaba hacer monstruos y cuerpos cortados, se llama Curandero. En Apocalypto mi jefe directo fue Daniel Parker, quien es hijo de quien hizo a Chewbacca y me tocaba hacer junto con los demás artistas orejas falsas, escarificaciones y otras cosas. A pesar de que fue muy padre, en ese momento decidí ya no trabajar en cine.

¿Por qué?

Lo que en realidad me interesaba era ser artista plástica y en ese trabajo me estaba alejando de ello. Entrar al mundo del arte me costó mucho, por lo que decidí volver a San Carlos a estudiar una maestría. Ahí me di cuenta que la línea académica te lleva a la academia y no a la profesional.

Horizontum. Alejandra Zermeño, la elegida de la escultura

Fotografía por Raúl Campos

 

¿Cuándo comenzaste a dedicarte al arte profesionalmente?

En 2006 volví a arrancar mi carrera, lo cual fue complicado porque me había alejado: cada vez que intentaba meter obra era rechazada. Tuve que resistir hasta que me di cuenta de que había otras formas de lograrlo. Siempre nos venden ese sueño de que vamos a ser descubiertos, pero yo soy artista, mexicana del DF, clase media, no tengo un historial de familia artística, sin dinero ni oaxaqueña y aparte soy mujer, entonces me di cuenta de que tenía que construir pilares para poder hacer lo que más amo y vivir de ello y gracias al cine lo entendí.

Primero empecé a pensar los proyectos como colecciones y, segundo, en cómo hacerle para que la gente se involucrara a financiar y yo devolverles algo. Ahí fue cuando comencé a meter patrocinadores. Empecé a crear alianzas y así pude ya producir obras más grandes y me empezaron a escuchar en el mundo del arte. Estas las hice con BSN Medical y Mariposa de la Ciudad de México, Dental Avant Garde de Puerto Vallarta, Don Potzol de Querétaro y Alfredo Miramontes también de la CDMX.

Horizontum. Alejandra Zermeño, la elegida de la escultura

Fotografía por Raúl Campos

 

¿Cómo definirías tu estilo artístico?

Creo que lo que retrato no son personas sino emociones, me importa hablar sobre mis procesos personales, la forma en que vivo el mundo, explorar mi cuerpo que es el límite y ver hasta donde lo puedo expandir

Con el tiempo empecé a hacer énfasis en mis raíces académicas y las fusioné con los procesos rápidos y los materiales industriales del trabajo en las producciones. Ahora me interesa mucho resaltar la belleza de lo que veo; suelo trabajar con modelos no profesionales y a las que elijo se debe a que su historia impacta en la colección que estoy haciendo. En esta nueva que se llama Las custodias del maíz he trabajado con modelos cuyas historias sean un ejemplo de vida y con ellas quiero retratar la contemporaneidad mexicana de algo que nos identifica como mexicanos que es el maíz, y por ello busco historias de chicas que alguna forma se relacionen con éste. Retrato a Ayumi, descendiente de japoneses que al llegar al país se encuentran con esta cultura, a la poeta mixe que dignifica su lengua, a la bailarina cuya obra habla de la tierra o a la de Monterrey que hace maquillaje sustentable a base de maíz.

También en esta colección las piezas siempre van a tener un animal, flores y elementos de tejido. Este último porque cuando iba en la secundaria me enseñaron a tejer obligadamente y porque me gusta la idea de que la ropa es la segunda piel de los seres humanos y que ésta dice mucho sobre quiénes somos y en qué estado nos encontramos emocionalmente, y además ésta está hecha con puntos, y un punto con otro punto forman una línea y el hilo para mi es esta línea de tiempo continuo que me permite explicar las diferentes etapas de vida de las personas.

Horizontum. Alejandra Zermeño, la elegida de la escultura

Fotografía por Raúl Campos

 

¿Por qué decidiste abordar este tema desde la perspectiva de la feminidad?

Porque a finales de 2012 falleció mi madre de cáncer y eso hizo que empezara a cuestionarme sobre qué es lo femenino y la vulnerabilidad que tenemos. Mi trabajo no es feminista, pero sí una postura de “soy mujer”. En mi profesión me enfrento a muchos problemas porque todavía está esta vertiente de que es una profesión de hombres. Eso se nota desde que vas a la ferretería el proveedor no te quiere vender las cosas y hasta te pregunta qué para qué lo quieres. Por ello mi enfoque no es feminista, sino que pretende empoderar y ser la voz de muchas femeninas que deben ser escuchadas.

¿Cuál es la importancia de la docencia dentro de tu obra?

Yo nací zurda y me hicieron derecha a fuerzas, y cuando tenía 15 me quise meter a un curso de escultura y ahí me di cuenta de que tenía un problema cruzado: las cosas geométricas no me salen perfectas y necesito herramientas para lograrlas. La maestra de este curso me quería reprobar, decía que era malísima y que me alejara de las artes. Mi primera calificación de escultura fue un 6, y eso fue el motor para saber que yo quería dar clases.

Horizontum. Alejandra Zermeño, la elegida de la escultura

Fotografía por Raúl Campos

 

Ser docente es fundamental porque poner en voz o práctica lo que uno sabe y que lo haga otro, te pone en jaque a ti mismo; explicarle a alguien algo que tú haces te hace ver tus aciertos y defectos. Eso es en el punto personal. En el académico, considero que la educación es una gran misión, y las clases que doy las imparto como me hubiera gustado que me las dieran, soy muy dedicada con cada uno de mis alumnos, busco ayudarlos a que salgan adelante.

 

Raúl Campos

Raúl Campos

Raúl Campos (Ciudad de México, 1992)
Periodista cultural y fotógrafo documental (con licencia). Decidió adentrarse a estos medios por tres razones:
1. Cuando niño le regalaron una cámara fiestera desechable de instantáneas (eso me traumó).
2. Por su afinidad para escuchar y contar historias (quizás sirvió de algo).
3. Por querer entrarle al negocio familiar (ni hablar).
Su trabajo se ha publicado en Revista Yaconic, Milenio Diario, Milenio Dominical y recientemente en algunas publicaciones de Editorial Notmusa y Horizontum. Asegura ser pionero del “Periodismo Kitsch”.