Alaska, Dinarama y el sacerdote Alaska, Dinarama y el sacerdote
Semanas atrás leía la sección de opinión de algunos diarios cuando me encontré con la colaboración del padre Juan Jesús Priego Rivera, vocero del... Alaska, Dinarama y el sacerdote

Semanas atrás leía la sección de opinión de algunos diarios cuando me encontré con la colaboración del padre Juan Jesús Priego Rivera, vocero del Arzobispado de San Luis Potosí, cuyos artículos frecuento desde hace tiempo. Además de ser un excelente escritor y bibliófilo brutal, me identifico con su estilo, pues toma anécdotas personales y las atraviesa con literatura, personajes históricos, películas, canciones, etcétera.

En esa ocasión el sacerdote escribió de su vecino, quien es adepto a la vida nocturna, por lo que constantemente organiza fiestas. Priego contó que para poder dormir sin tener que ir a la puerta colindante a pedir que bajen el volumen, ha optado por un método más sencillo. Se coloca audífonos y escucha a Fangoria (actual banda de la mexicana Alaska) hasta quedarse dormido. Este hecho me hubiera resultado intrascendente de no ser porque justo mientras lo leía, en mi computadora sonaba Horror en el hipermercado, de Alaska y los Pegamoide, grupo que Alaska tuvo por 1979. La canción, de desaliñados sonidos electropunks, cuenta la historia de una chica que se extravía en un supermercado y luego aparece descuartizada.

Imagino que tras la muerte de Francisco Franco (1975), la realidad de la modernidad aporreó a los españoles, principalmente a los jóvenes, que debieron remontar con grandes zancadas su atraso con relación a los países vecinos. Así fue como, con muchas influencias extranjeras, surgió una corriente contracultural tan importante como la Movida Madrileña, de donde emergieron grupos de tecno, punk, glam, new wave… como Parálisis Permanente, La mode, Los Nikis… sin olvidar a los propios Alaska y los Pegamoides.

El underground es extraño, aunque en mayor medida se mantiene fuera de la vista de los grandes escenarios, siempre encuentra la forma de colarse en la palestra de la cultura de masas. Alaska es uno de los casos más excepcionales, debido a que tanto ella como Nacho Canut y Carlos Berlanga (genios los tres), tenían una imagen extravagante hasta para los bares más alternativos de Madrid.

“Ven a una chica como tú y dicen es de la onda de droga o de gente desordenada o promiscua, pero no debemos juzgar por la apariencia…”, dijo Raúl Velasco en una edición de Siempre en Domingo en la que actuó Alaska y Dinarama. La declaración del showman, aunque tenía la intención de descartar prejuicios, mostró lo que en el fondo él creía que pensaba toda la sociedad mexicana sobre la mujer a la que en ese momento entrevistaba. Para mí es un misterio cómo Raúl, uno de los cachorros favoritos del régimen priista, postró sus ojos en tan extravagante personalidad.

Ni Alaska y Dinarama con sus rotundos hits (A quién le importa y Ni tú, ni nadie), mucho menos Fangoria, que hasta lanzó un disco de colaboraciones con las cabecillas del Sonido San Sebastián como Family y Le Mans, fueron menos “raros” que los antisociales Alaska y los Pegamoides. La imagen del buen padre Priego echado en su camita, mientras se mece con las obscuras y profundas melodías del dúo español es un triunfo para el siempre salvaje espíritu del underground.

“¿De quién es esta cabeza, este brazo, esta pierna? ¡Ay Maripili eres tú! ¡Ay que disgusto! ¡Ay que cruz!…”

 

Luis Moreno Flores

Luis Moreno Flores

Luis Moreno Flores es un periodistas mexicano, entusiasta de la comida callejera, fanático del rocanrol, los perros, la literatura de la onda, Donnie Darko, las Chivas y el Athletic de Bilbao. Actualmente reside en San Luis Potosí y es subdirector editorial del periódico La Orquesta.mx. luismorenoflores@gmail.com /@LuisMorenoF_