“A veces muy simple, a veces angustiantemente complejo, un claroscuro, eso soy yo”, Ulises Paniagua “A veces muy simple, a veces angustiantemente complejo, un claroscuro, eso soy yo”, Ulises Paniagua
Poesía y Literatura fantástica son humo delicado y delicioso que conduce al misterio, ese algo ajeno a la vulgaridad del mundo que socialmente admitimos... “A veces muy simple, a veces angustiantemente complejo, un claroscuro, eso soy yo”, Ulises Paniagua

Poesía y Literatura fantástica son humo delicado y delicioso que conduce al misterio, ese algo ajeno a la vulgaridad del mundo que socialmente admitimos y habitamos

Ulises Paniagua (Ciudad de México, 1976) es un apasionado de la belleza, de los claroscuros en la condición humana, de los universos paralelos…

Este narrador, poeta, videasta y dramaturgo mexicano es graduado de Arquitectura, pero desde niño sitúa sus inquietudes en el papel. Es autor de una novela: La ira del sapo (2016); y de cuatro libros de cuentos: Patibulario, cuentos al final del túnel (2011), Nadie duerme esta noche (2012), Historias de la ruina (2013), y Bitácora del eterno navegante (Abismos, 2015).

También posee varios poemarios Del amor y otras miserias, Guardián de las Horas y Nocturno imperio de los proscritos, y su poesía ha sido incluida en la antología de Poesía Latinoamericana Giulia Gonzaga (Italia).

Su obra, por la que ha ganado numerosos premios, ha sido divulgada en diversas antologías, revistas y diarios nacionales e internacionales. También ha sido traducido a varios idiomas y publicado en la Academia Uruguaya de Letras; así como en España, Italia, Cuba, Venezuela, Argentina y Costa Rica.

Horizontum - “A veces muy simple, a veces angustiantemente complejo, un claroscuro, eso soy yo”, Ulises Paniagua

-¿A qué edad comenzaste a escribir?

-“Escribo por placer, por inquietud, desde los nueve años de edad. No paré en un inicio hasta los quince. Mi interés permaneció, sin embargo, agazapado un lustro. De los 15 a los 20 abandoné las letras, no sé por qué, hasta el despertar amoroso donde con la cercanía de las amigas, de las chicas que me gustaban, surgió la inquietud de la poesía. Siendo niño escribí cuentos, muy malos por cierto, e ideé el proyecto de dos novelas (una reactualización del Fantasma de Canterville de Oscar Wilde, y una de aventuras al estilo de Julio Verne). Ambas eran pésimas.

“Ya  en la juventud, de la poesía salté a la dramaturgia, luego a la narrativa y al guión cinematográfico. Desde entonces han sido veinte años ininterrumpidos escribiendo poemas, ensayo, cuento, novela, teatro, guiones, escaletas de radio y artículos para revistas”.

-¿Cuál fue tu primer libro?

-“Del amor y otras miserias”. Hablamos de un poemario publicado en el año 2009, dividido en cuatro grandes temas: el amor o el desamor, la muerte, la ciudad y lo abstracto. Si le sumo la vida, a la que intenté develar más adelante, y al Universo, tema inevitable, han sido pocas las variaciones en mis asuntos poéticos desde entonces. Después de todo, aunque sea difícil de comprender, amor, vida, muerte y Universo son los temas recurrentes de cualquier ser humano. “Después de todo sólo se trata de la carne, de los amorosos territorios”, recuerdo que inicia así aquel libro.

-¿Qué temáticas te apasionan a la hora de escribir literatura?

-Creo que es un asunto de épocas de mi vida. Los temas cambian, en apariencia, aunque seguro como diría Faulkner los escritores somos monotemáticos; buscamos el mismo punto desde distintas aristas. El destello poético, la belleza, el doble, la naturaleza del mal en la condición humana, el choque entre ricos y pobres, los universos paralelos, la fuga a través del sueño y  la construcción de un mundo mejor desde la imaginación, esos son mis tópicos, aunque disfrazados de historias fantásticas, de terror, o versos de corto o largo aliento.

-¿Qué son para ti la literatura fantástica y la poesía?

-Extrañamente, una misma cosa. Es decir, se nutren de la misma materia, beben  de la misma fuente: de una sutil rebeldía ante la realidad. Ambos géneros son cercanos al sueño, semilla de páginas llenas de metáforas e imposibles. Poesía y Literatura fantástica son humo delicado y delicioso que conduce al misterio, ese algo ajeno a la vulgaridad del mundo que socialmente admitimos y habitamos.

-Escribes literatura fantástica y tu poesía se encuentra incluso en algunas antologías de la poesía latinoamericana ¿Cómo pasas de un género a otro?

-Por una inquietud natural. Es decir, para mí la obra antes de ser planeada nace de una idea, de una contradicción o una certeza que nos viene carcomiendo los días. Yo, a la manera de Roberto Bolaño, me he visto escribiendo libros simultáneos. Corrijo, por ejemplo, un libro de cuentos mientras concluyo una novela y un poemario. Puedo trabajar varios proyectos al mismo tiempo, lo que me permite un rango de acción más dinámico, espero. Aunque creo que, con el paso de los años, me centro cuanto más en un libro o dos. Supongo que esta concentración pausada de los últimos meses, es un asunto de edad.

-¿Cuál te apasiona más?

-“Muchas veces me he preguntado si soy mejor cuentista, novelista o poeta. La verdad es que no lo sé. Ese es un asunto, por otra parte, que no me corresponde juzgar. Son los lectores quienes terminan por ubicar a tal o cual escritor en un género determinado, incluso contra la voluntad original del creador. Por ejemplo, “El Quijote” no fue el éxito más importante de Cervantes en su momento, él mismo no lo consideraba su libro más importante y hacía esfuerzos extraordinarios por ser reconocido en el círculo de poetas del Siglo de Oro Español. Cervantes pretendía ser poeta y terminó por regalarnos una de las obras más maravillosas de todos los tiempos. A Jorge Luis Borges, en cambio, muchos lectores lo reconocen como cuentista, como el autor de “Las ruinas circulares” o “El Aleph”; su poesía es sin embargo tremenda. Basta leer su poema “El Gólem” para quedar maravillados. Borges logró conciliar poesía y narrativa con maestría, sin atreverse mucho a ingresar a los terrenos de la novela.

“Por qué me recordará alguna generación posterior, es imposible saberlo, y es mejor que así sea. Fantasear con la gloria futura sólo genera angustia”.

-¿Podrías recomendar a los lectores cinco libros que hayan contribuido a tu formación literaria?

Horizontum - “A veces muy simple, a veces angustiantemente complejo, un claroscuro, eso soy yo”, Ulises PaniaguaPuedo recomendar cada libro de grandes autores que haya influido en mi formación, no sólo literaria, sino de experiencia de vida. Por otra parte, más que de libros puedo hablar de autores; de la visión y el sabor en la prosa y las historias de los autores que me han obsequiado esos alumbramientos que Heidegger tanto describe. Puedo citar por ejemplo, a Homero, a Miguel de Cervantes Saavedra, a Sor Juana Inés de la Cruz, a Edgar Allan Poe, James Joyce, Franza Kafka, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Juan Carlos Onetti, Augusto Roa Bastos, William Faulkner, Samuel Beckett, Italo Calvino, Clarice Lispector, Rosario castellanos, Raymond Carver, y Milorad Pávic, sólo por mencionar los nombres que me vienen a la memoria.

-Cuéntanos más de ti…

-Alguna vez me definí, entre versos propios, como “príncipe de las tempestades internas”. No creo estar muy errado al respecto. Comparto esa declaración de Castellanos donde confiesa “pues yo señor, escribo porque un día me miré al espejo y no había nadie”.  Soy un ser complejo, de una complejidad y contradicción que en ocasiones me rebasa. Por otra parte, me encanta disfrutar de los placeres más inocentes y sencillos: caminar por el parque, jugar futbol con los amigos del barrio, fumar un cigarro mientras “me siento a ver girar las ruedas de los autos” al estilo de la canción de John Lennon. A veces muy simple, a veces angustiantemente complejo, un claroscuro, eso soy yo.


Yeanny González

Yeanny González

Licenciada en Periodismo por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Redactora-reportera de temas políticos, económicos y sociales. Dominio de redes sociales y habilidades como fotorreportera. Actualmente culmina su maestría en Estudios Latinoamericanos en la UNAM.