¿A qué vienen? ¿A qué vienen?
Retos y perspectivas de la visita de Rex Tillerson y John Kelly a México ¿A qué vienen?

Retos y perspectivas de la visita de Rex Tillerson y John Kelly a México

Dos de los más importantes miembros del gabinete de Donald Trump estarán en México el próximo 23 de febrero. Se trata de los secretarios de Estado y Seguridad Interna: Rex Tillerson y John Kelly, respectivamente. Su visita tiene lugar en medio de la aguda crisis diplomática que la incontinencia política del presidente de Estados Unidos, y la angustiosa tibieza del gobierno mexicano,  han provocado en la otrora estable relación entre ambos países.

El encuentro ocurre justo después de que el balance de las tres primeras semanas de la administración Trump, en materia de relaciones internacionales, fuera particularmente negativo. La crítica circunstancia política del nuevo gobierno se debe, entre otras cosas, a su incomprensible insistencia por acelerar una anhelada reconfiguración en el papel que Estados Unidos juega en el concierto mundial. Sin embargo, dicho proceso, únicamente viable en las cabezas de los asesores del nuevo presidente, se ha enfrentado con la indeclinable consistencia en las realidades concretas de las dinámicas geopolíticas.

En otras palabras, en la batalla contra la realidad, Trump  lleva las de perder.

¿A qué vienen?

Así, pues, la visita de Tillerson y Kelly debe leerse como el barrunto de una estrategia de contención al daño provocado en la relación entre México y Estados Unidos, y como un remedio a las negativas repercusiones que dicho daño ha provocado hacia el interior de ese país. En efecto, la hiperactividad del nuevo presidente, y las funestas consecuencias que acarrea, han abierto las interrogantes suficientes como para replantear la viabilidad de su agresivo inicio. Los numerosos frentes políticos abiertos en tan poco tiempo por el gobierno estadounidense, atribuibles al desparpajo de Trump y a su deficiente  conducción del Estado, hacen necesario el despliegue de una política cuyos parámetros sean los de desactivar, a la brevedad, los conflictos potencialmente dañinos en el corto y mediano plazo.

Bajo esa lógica, el maltrato del que fue objeto el presidente Enrique Peña Nieto –exhibido por la presunta filtración de una llamada cuyo contenido nunca se aclaró del todo-, es, a estas alturas, políticamente poco provechoso para Donald Trump. Para comprobarlo, baste ver las numerosas críticas que los medios de comunicación más influyentes en Estados Unidos consignaron en las últimas dos semanas. En esa comprometida coyuntura, la lección de Trump es, en caso de que algo aprendiera, que los ataques mal ejecutados finalmente se revierten.

Asimismo, el perfil administrativo de los visitantes norteamericanos lanza un claro mensaje. La eventual llegada del secretario de Seguridad Interna devela la nueva priorización operada por la administración Trump en lo que a los temas de la agenda bilateral se refiere. Si anteriormente el asunto nodal entre ambos países era el replanteamiento del Tratado de Libre Comercio con América del Norte – posicionamiento operado por el propio Trump-, bajo las nuevas circunstancias, asunto tan  arduo parece ceder en importancia al de la seguridad, para, finalmente, ser relegada dicha discusión hacia más propicias coyunturas.

La llegada de Tillerson y Kelly será propicia para anticipar los alcances reales de la plataforma política adelantada, siempre escuetamente, por el propio Donald Trump. En tanto, servirá de coyuntura objetiva para atisbar el talante,  puede que templado o dócil –transido de aprensión y alarma-, del gobierno federal.

Sin embargo, más allá de los escenarios que se planteen en el encuentro entre ambos gobiernos, una variable deber ser aquilatada desde ahora: la impredecible pulsión de Trump para reafirmar su enfermiza necesidad de supremacía, aún a costa de la estabilidad política. Una amenaza que, como se ha visto, no puede ser conculcada.

Rodrigo Coronel

Rodrigo Coronel

Periodista y politólogo. Es Licenciado en Ciencia Política por la Universidad Autónoma Metropolitana (Medalla al mérito universitario 2015, por mejor promedio de la generación). Maestrante en Periodismo Político en la Escuela “Carlos Septién García”. Ha escrito en medio digitales e impresos, como columnista y reportero, sobre temas políticos, económicos y culturales. Es conductor radiofónico, desde hace 5 años, en los 94.1 de FM, UAM Radio.